Regreso al Islam

El ayuno de Ramadán: quién ayuna, qué lo rompe y sus normas

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«بِسْمِ اللَّهِ الرَّحْمَٰنِ الرَّحِيمِ»

En el nombre de Allah, el Compasivo, el Misericordioso.

El ayuno (siyam) del mes de Ramadán es uno de los cinco pilares del Islam. Allah سبحانه وتعالى (Glorificado y Exaltado sea) dice:

«يَا أَيُّهَا الَّذِينَ آمَنُوا كُتِبَ عَلَيْكُمُ الصِّيَامُ كَمَا كُتِبَ عَلَى الَّذِينَ مِنْ قَبْلِكُمْ لَعَلَّكُمْ تَتَّقُونَ»

“¡Oh creyentes! Se os ha prescrito el ayuno como fue prescrito a quienes os precedieron, para que alcancéis el temor reverencial de Allah (taqwa).”

سورة البقرة ٢:١٨٣ (Sura Al-Baqarah 2:183)

El sheij Muhammad ibn Uthaymin رحمه الله (que Allah tenga misericordia de él) explica que el ayuno de Ramadán es una obligación establecida por el Corán, por la Sunnah del Profeta ﷺ (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) y por el acuerdo de todos los musulmanes. Se prescribió en el segundo año después de la emigración del Profeta ﷺ a Medina, y el Profeta ﷺ ayunó nueve Ramadanes.

Esta guía sigue su libro Fusul fi as-Siyam wa at-Tarawih wa az-Zakat (Capítulos sobre el ayuno, la oración nocturna de Ramadán y el zakat) y la carta del sheij Abd al-Aziz ibn Baz رحمه الله (que Allah tenga misericordia de él) sobre la virtud del ayuno de Ramadán y las normas que algunos desconocen (Fadl Siyam Ramadan wa Qiyamih).

Qué es el ayuno

Ayunar es abstenerse de comer, de beber y de las relaciones íntimas desde el alba hasta la puesta del sol. Allah dice:

«وَكُلُوا وَاشْرَبُوا حَتَّىٰ يَتَبَيَّنَ لَكُمُ الْخَيْطُ الْأَبْيَضُ مِنَ الْخَيْطِ الْأَسْوَدِ مِنَ الْفَجْرِ ۖ ثُمَّ أَتِمُّوا الصِّيَامَ إِلَى اللَّيْلِ»

“Y comed y bebed hasta que se distinga el hilo blanco del hilo negro del alba. Después completad el ayuno hasta la noche.”

سورة البقرة ٢:١٨٧ (Sura Al-Baqarah 2:187, extracto)

Cuando se reveló este versículo, Adi ibn Hatim رضي الله عنه (que Allah esté complacido con él) puso bajo su almohada un cordel negro y otro blanco, y por la noche los miraba sin poder distinguirlos. Se lo contó al Profeta ﷺ, que le explicó que se trata de la oscuridad de la noche y la claridad del día (Al-Bujari 1916).

El Profeta ﷺ animó a tomar la comida de antes del alba (suhur), porque en ella hay bendición (Al-Bujari 1923), y a no retrasar la ruptura del ayuno (iftar) cuando se pone el sol (Al-Bujari 1957).

Ayunar con fe y buscando la recompensa

El sheij Ibn Baz advierte de algo que algunos desconocen: el musulmán debe ayunar con fe y buscando la recompensa de Allah, no para que le vean, ni por imitar a la gente o seguir a los de su país. Lo que le mueve a ayunar debe ser su fe en que Allah se lo ha ordenado y su esperanza en la recompensa de su Señor. Así lo enseñó el Profeta ﷺ: a quien ayune Ramadán con fe y buscando la recompensa, se le perdonan sus pecados anteriores (Al-Bujari 38).

Y explica que el objetivo del ayuno no es solo dejar la comida y la bebida, sino obedecer a Allah, respetar lo que Él ha hecho sagrado, luchar contra los deseos del alma y acostumbrarla a apartarse de lo que Allah prohíbe. Por eso el Profeta ﷺ dijo:

«مَن لَم يَدَعْ قَولَ الزُّورِ والعَمَلَ به، فليسَ للهِ حاجةٌ في أن يَدَعَ طَعامَه وشَرابَه.»

“Quien no deje la falsedad en sus palabras y en sus actos, Allah no tiene necesidad de que deje su comida y su bebida.”

رواه البخاري ١٩٠٣ (narrado por Al-Bujari 1903)

Quién debe ayunar

El sheij Ibn Uthaymin explica que el ayuno es obligatorio para todo musulmán adulto y en su sano juicio:

  • El que no es musulmán no tiene la obligación de ayunar, y su ayuno no se acepta hasta que entre en el Islam.
  • El niño no tiene la obligación hasta que llega a la pubertad. Se llega a ella al cumplir quince años, al aparecer el vello púbico o al tener una eyaculación, sea en sueños o de otra forma; y en la chica, también con la primera menstruación. Pero al niño se le manda ayunar si puede hacerlo sin daño, para que se acostumbre.
  • Quien ha perdido la razón, por locura o por un deterioro del cerebro, no tiene que ayunar. Por eso el anciano que ya no razona ni distingue las cosas no tiene que ayunar ni dar de comer a nadie en su lugar.

Quién puede no ayunar y recuperar los días

Allah dice:

«وَمَنْ كَانَ مَرِيضًا أَوْ عَلَىٰ سَفَرٍ فَعِدَّةٌ مِنْ أَيَّامٍ أُخَرَ ۗ يُرِيدُ اللَّهُ بِكُمُ الْيُسْرَ وَلَا يُرِيدُ بِكُمُ الْعُسْرَ»

“Y quien esté enfermo o de viaje, que ayune después el mismo número de días. Allah quiere para vosotros la facilidad y no quiere para vosotros la dificultad.”

سورة البقرة ٢:١٨٥ (Sura Al-Baqarah 2:185, extracto)

El enfermo

El sheij Ibn Uthaymin distingue dos casos:

  1. La enfermedad que no se espera que se cure. Quien la tiene no está obligado a ayunar, pero por cada día da de comer a un pobre. Puede reunir a tantos pobres como días y darles una comida, como hacía Anas ibn Malik رضي الله عنه (que Allah esté complacido con él) cuando envejeció, o repartir a cada pobre un cuarto de sa’ del Profeta ﷺ, unos 510 gramos de buen trigo, y está bien añadir algo de carne o de grasa para acompañarlo. Lo mismo hace el anciano que ya no puede ayunar.
  2. La enfermedad pasajera, como la fiebre. Aquí hay tres situaciones. Si el ayuno no le resulta difícil ni le hace daño, debe ayunar, porque no tiene excusa. Si le resulta difícil pero no le hace daño, no conviene que ayune, porque deja la facilidad que Allah le ha concedido y se impone una carga. Y si el ayuno le hace daño, le está prohibido ayunar. El daño se conoce porque la persona lo nota o porque se lo dice un médico de confianza. El enfermo que deja de ayunar recupera los días cuando se cura.

El viajero

El sheij Ibn Uthaymin explica que quien viaja precisamente para no ayunar no puede romper el ayuno, porque buscar trucos no anula las obligaciones de Allah. Para los demás viajeros hay tres situaciones:

  1. Si el ayuno le resulta muy difícil, le está prohibido ayunar. En un viaje, el Profeta ﷺ se enteró de que el ayuno se había hecho muy duro para la gente; pidió un vaso de agua y lo bebió mientras todos miraban. Cuando le dijeron que algunos seguían ayunando, dijo: «Esos son los desobedientes, esos son los desobedientes» (Muslim 1114).
  2. Si le resulta difícil, pero no mucho, no conviene que ayune.
  3. Si no le resulta difícil, hace lo que le sea más fácil, ayunar o no ayunar; y si las dos cosas le resultan igual de fáciles, es mejor ayunar, porque así lo hacía el Profeta ﷺ.

La persona es viajera desde que sale de su ciudad hasta que vuelve a ella.

La mujer con la menstruación o después del parto

El sheij Ibn Uthaymin cuenta la sangre de la menstruación y la del posparto entre lo que rompe el ayuno. La mujer no ayuna esos días y los recupera después. Una mujer preguntó a Aisha رضي الله عنها (que Allah esté complacida con ella) por qué la mujer con la menstruación recupera el ayuno y no la oración, y ella respondió:

«كانَ يُصيبُنا ذلك، فنُؤمَرُ بقَضاءِ الصَّومِ، ولا نُؤمَرُ بقَضاءِ الصَّلاةِ.»

“Eso nos ocurría, y se nos ordenaba recuperar el ayuno y no se nos ordenaba recuperar la oración.”

رواه مسلم ٣٣٥ (narrado por Muslim 335, extracto)

Qué rompe el ayuno

El sheij Ibn Uthaymin enumera siete cosas que rompen el ayuno:

  1. Las relaciones íntimas. Rompen el ayuno, y quien las tiene durante el día de Ramadán, estando obligado a ayunar, debe hacer además una expiación grave: liberar a un esclavo; si no puede, ayunar dos meses seguidos; y si no puede, dar de comer a sesenta pobres.
  2. La eyaculación por besos, caricias o abrazos. Si besa y no eyacula, no le pasa nada.
  3. Comer y beber, es decir, que la comida o la bebida llegue al estómago, por la boca o por la nariz, sea lo que sea. El ayunante tampoco debe aspirar el humo del incienso hasta que le llegue al interior, porque el humo tiene sustancia; oler perfumes, en cambio, no tiene nada de malo.
  4. Lo que equivale a comer o beber, como las inyecciones que alimentan y sustituyen a la comida y la bebida. Las que no alimentan no rompen el ayuno, se pongan en la vena o en el músculo.
  5. Sacarse sangre con ventosas (hiyama), y lo que debilita el cuerpo de la misma manera. Sacarse un poco de sangre para un análisis no rompe el ayuno, porque no debilita el cuerpo así.
  6. Vomitar a propósito.
  7. La sangre de la menstruación y la del posparto.

Sobre el vómito, el Profeta ﷺ dijo:

«مَنْ ذرعَه القيءُ فليسَ عليهِ قضاءٌ، ومَنْ استقاءَ عمدًا فليقضِ»

“A quien le venga el vómito sin querer no tiene que recuperar el día, y quien vomite a propósito, que lo recupere.”

رواه الترمذي ٧٢٠ (narrado por At-Tirmidhi 720; autenticado por Al-Albani en Sahih at-Tirmidhi 720)

Solo rompe el ayuno quien sabe, recuerda y elige

El sheij Ibn Uthaymin explica que estas cosas solo rompen el ayuno con tres condiciones: que la persona conozca la norma y sepa la hora, que se acuerde de que está ayunando y que lo haga por su propia voluntad. Por eso, quien come pensando que todavía no ha llegado el alba, o que ya se ha puesto el sol, y después se da cuenta de su error, tiene un ayuno válido. Y el Profeta ﷺ dijo:

«مَن نَسيَ وهو صائِمٌ فأكَلَ أو شَرِبَ، فليُتِمَّ صَومَه؛ فإنَّما أطعَمَه اللهُ وسَقاه.»

“Quien olvide que está ayunando y coma o beba, que complete su ayuno, porque ha sido Allah quien le ha dado de comer y de beber.”

رواه مسلم ١١٥٥ (narrado por Muslim 1155)

Lo que no rompe el ayuno

Según los sheijs Ibn Uthaymin e Ibn Baz, no rompen el ayuno:

  • Lo que ocurre sin querer: que a la persona la obliguen a comer, que se le cuele agua al enjuagarse la boca, que unas gotas para los ojos le lleguen a la garganta, o que tenga una eyaculación mientras duerme (Ibn Uthaymin).
  • Una herida, sangrar por la nariz, vomitar sin querer, o que le llegue a la garganta agua o gasolina sin que lo elija (Ibn Baz).
  • Sacarse sangre para un análisis y las inyecciones que no alimentan, aunque si se pueden dejar para la noche es mejor y más prudente (Ibn Baz).
  • Limpiarse los dientes con el palito siwak, que es Sunnah a cualquier hora del día (Ibn Uthaymin).
  • Refrescarse con agua para aliviar el calor y la sed (Ibn Uthaymin).
  • Retrasar hasta después del alba el baño completo (gusl) tras las relaciones íntimas, o tras terminar la menstruación o el posparto, si la sangre se detuvo antes del alba. Pero no se puede retrasar hasta la salida del sol: hay que bañarse y rezar la oración del alba antes (Ibn Baz).

Para vivir bien este mes también puedes leer cómo aprovechar Ramadán, la importancia de los últimos diez días y las súplicas de los últimos días de Ramadán.

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Temas: Ramadán · Adoración (Ibadah) · Pilares del Islam

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